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a mis niños

El historial ACE de mi hijo

Mientras que el estudio original de ACE se enfocó en 10 categorías específicas, hay muchas otras maneras en las que un niño puede sufrir adversidades que lo podrían llevar a una respuesta de estrés tóxico.

Un vistazo más general a la adversidad

Mientras que el estudio original de las ACEs se enfocó en diez categorías específicas, los estudios adicionales muestran que hay muchas otras maneras en que los niños pueden experimentar adversidades que los lleven a una respuesta tóxica al estrés. Las herramientas que comúnmente se usan para evaluar ACEs en los jóvenes incluyen una serie de preguntas para identificar posibles fuentes adicionales de estrés tóxico, incluyendo:

  • Violencia en la comunidad, el vecindario, o la escuela (como el acoso dirigido, agresiones, violencia con armas de fuego, guerra, o terrorismo)
  • Discriminación que incluye hacer de menos, excluir, o maltrato por raza, etnicidad, identidad de género, orientación sexual, religión, diferencias del aprendizaje, o discapacidades
  • Problemas de vivienda (no tener un lugar estable para vivir, mudarse frecuentemente)
  • Preocupaciones por comida (preocuparte de que tu hijo no tenga suficiente alimento)
  • Separación de uno de los padres por motivo de cuidado tutelar o inmigración
  • Vivir con un padre o proveedor de cuidado con una enfermedad o discapacidad física muy seria
  • O haber vivido con un padre o proveedor de cuidado que haya muerto   

Para los adolescentes, hay dos factores adicionales que considerar:

  • Ser detenido, arrestado, o encarcelado
  • Abuso físico o verbal, o amenazas de parejas románticas

Mientras que no existe una herramienta que pueda atender cada fuente potencial de estrés que nuestros niños enfrenten, empezar por aquí puede ayudarnos a entender cuánto es que las experiencias que han vivido pueden impactar su bienestar.

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Revisar el historial ACE de mi adolescente

Resultados

Entre más adversidad sin apoyo sufra un niño, mayores serán las probabilidades de que desarrolle una respuesta de estrés tóxico.

Para los niños y los adolescentes, el estrés tóxico les puede causar problemas de salud, entre otros, como asma, alergias, erupciones de la piel y eczema, dolores, molestias, depresión, autolesiones, problemas de aprendizaje o de conducta, retraso en el desarrollo, THDA, no graduarse de la preparatoria, el uso temprano de alcohol o las drogas, y actividad sexual temprana.

Como padres, esto puede sonar abrumador. Nos enfrentamos a probabilidades increíbles para mantener a nuestra familia unida todos los días, especialmente aquellos de nosotros que lidiando con barreras como el racismo, discriminación, bajos ingresos, y comunidades con falta de recursos.

Los resultados para los niños y los adolescentes con ACEs muy altas, no son caminos predeterminados. Nuestros cerebros y nuestros cuerpos son muy resilientes y están listos para el cambio, especialmente cuando somos jóvenes.

Siguientes pasos

Con lo que sabemos de las ACEs, podemos ver los comportamientos y los síntomas de nuestros niños y adolescentes desde otra perspectiva, sabiendo que sus cerebros y cuerpos pueden estar respondiendo a loa que han vivido. 

También puede ser bueno hablar con el pediatra, maestro, consejero escolar, u otros adultos de confianza en la vida de tu hijo, para que se vuelvan miembros de su equipo de apoyo. Quizá queramos tener en mente que en muchos estados y territorios de los Estados Unidos, la mayoría de la gente que trabaje con niños, por ley tiene que declarar al Servicio de Protección Infantil, o a las autoridades competentes, cualquier incidente de abuso infantil o negligencia del que se sepa o se sospeche.

Las experiencias adversas no son lo único que impacta la salud y los resultados de los niños y los adolescentes. Las experiencias positivas son vitales para que los niños alcancen su máximo potencial, y hay mucho que podemos hacer para proporcionarles antídotos contra la adversidad a la que se enfrentan. Las relaciones propicias y de apoyo, ambientes de vida estables y seguros, aprender y jugar, involucrarse con la comunidad, y participar en actividades sociales cómo el arte, la música, el teatro, o los deportes, son elementos clave para que nuestros niños prosperen. Aprende más acerca de los componentes básicos de Resultados Saludables a Través de Experiencias Positivas (HOPE por sus siglas en inglés).

Independientemente del pasado, cada niño puede mejorar su capacidad para regularse, manejar el estrés y cambiar su camino, especialmente con el apoyo de adultos y compañeros, además de entornos y actividades positivas.

También reconocemos que quienes podemos hacerlo, tenemos que seguir abogando por políticas y recursos que hagan que cada vecindario y cada escuela sea un lugar seguro para que los niños aprendan y crezcan, y para que se equipe a cada comunidad y familia con el apoyo necesario para darle a todos los niños el tiempo, la atención, el cuidado, y el acceso para florecer y prosperar.