Your Number Story

La historia de tu número es tu historial de ACE.

ACEs, por sus siglas en inglés, son las Experiencias Adversas de la Niñez. Nuestro historial ACE cuenta experiencias de abuso, negligencia y retos del hogar que nos sucedieron de niños. Pero ese número no nos define. Simplemente es un punto de entrada a nuestra propia historia.

Hacia dónde te lleve depende de ti.

¿Qué son las ACEs?
¿Por qué debería importarme la historia de mi número?
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EN LA MIRA

Presentado

Oprah Winfrey y la Dra. Nadine Burke Harris se juntan para atender el asunto de las ACEs.

¿Qué sucede cuando dos poderosas líderes se juntan para atender uno de los asunto más urgentes de nuestra generación? Descúbralo aquí en esta fascinante conversación entre la legendaria Oprah Winfrey y la Dra. Nadine Burke Harris que hablan de ACEs.

Antes que nada

¿Qué son las ACEs?

Las experiencias Adversas de la Niñez (ACEs por sus siglas en inglés) pueden ser experiencias muy estresantes que nos pueden suceder a cualquiera antes de cumplir los 18 años.

Las ACEs no son nuestra culpa y no teníamos el control de cuándo o por qué nos sucedieron. Pueden ser un evento aislado, o pueden ser una batalla continua en la que nuestra seguridad, confianza, o hasta nuestro sentido de identidad se ve amenazado o violado.

Las 10 ACEs originales

El término experiencias adversas de la niñez, o ACEs por sus siglas en inglés, viene de un estudio muy importante que publicaron el centro para el control de las enfermedades, CDC por sus siglas en inglés, y Kaiser Permanente en 1997, en el que se observaron 10 tipos de eventos estresantes o traumáticos que caen en tres categorías:

Abuso

Abarca el abuso físico, emocional y sexual.

Neglencia

Incluye la negligencia física o emocional.

Retos del hogar

Crecer en un hogar con encarcelamiento, enfermedad mental, abuso de las drogas, separación paternal o divorcio, o violencia íntima de la pareja.

Como muchos de nosotros sabemos, estas 10 ACEs no son el único tipo de adversidades a las que podríamos enfrentarnos de niños. 

Otras adversidades comunes en la niñez, más allá de las diez ACEs en el estudio original incluyen:

  • Discriminación basada en raza, etnicidad, identidad de género u orientación sexual (como LGBTQ+), religión, diferencias de aprendizaje, o discapacidades.
  • Pobreza
  • Racismo, sistemático e institucional
  • Otra violencia,cómo ser acosado, experimentar violencia, o ver cómo lastiman a otros en tu vecindario, tu comunidad, o tu escuela.
  • Trauma intergeneracional y cultural,como el desplazamiento y genocidio de personas indígenas, la esclavitud, y el Holocausto.
  • Separación de alguno de nuestros padres o proveedores de cuidado a causa de inmigración o cuidado tutelar.
  • Otros cambios grandes en la vida,como la migración o la inmigración, ser un refugiado o buscar asilo, mudarse a una área nueva en donde no conoces a nadie, o la separación de alguien importante para ti
  • Pérdida y sobrevivencia,como la muerte de un pariente o proveedor de cuidado, o sobrevivir una enfermedad, lesión, accidente, o un desastre natural.
  • Niños con responsabilidades de adultos,cómo cuidar de alguien que está enfermo o discapacitado, o ser el responsable de poner comida en la mesa a una edad muy joven.

En el corazón de las ACEs hay adversidad…

Y cuando el estrés de esa adversidad no se va, ese estrés literalmente se nos puede meter bajo la piel y volverse tóxico si no tenemos el apoyo adecuado de nuestros padres o proveedores de cuidado.

¿Qué es el estrés tóxico?

El estrés en sí no es algo malo. La respuesta de nuestro cuerpo al estrés está diseñada para darnos un impulso de energía y aumentar la concentración para que podamos atacar mejor lo que estemos haciendo.

Los científicos han definido tres diferentes niveles de estrés:

Imagínate que eres un niño que entra a su salón para tomar un examen importante o a una cancha para un partido importante. Nuestro corazón late más rápido y nos sudan las manos. Esto le ayuda a nuestro cuerpo para hacer lo que tenemos que hacer, y todo vuelve a la normalidad una vez que la situación ya ha pasado.

Este es un nivel de estrés más intenso causado por situaciones difíciles, como los desastres naturales o un cambio importante en nuestras vidas. De niños, un adulto que nos quiera puede suavizar este estrés y ayudarnos a procesar el evento.

La respuesta al estrés se vuelve tóxica cuando las situaciones desafiantes no terminan, o cuando no hay un adulto para ayudarnos a procesar lo que vivimos. Cuando nuestra respuesta al estrés se mantiene activa por mucho tiempo, esto puede lastimar a nuestro cuerpo y cerebro, e incluso afectar nuestra conducta.

De niños, las ACEs pueden hacernos desarrollar una respuesta al estrés tóxico. Vivir en la pobreza, o en un vecindario violento, o lidiar con discriminación, también puede causar una respuesta tóxica al estrés. Para aprender más acerca de esto y de otras adversidades de la niñez, y de cómo pueden aumentar el riesgo de estrés tóxico en la niñez, haz clic aquí.

Es importante para los padres, proveedores de cuidado, y otros adultos que cuiden a niños, saber que nosotros podemos amortiguar y apoyar a los niños que están pasando por adversidad. Para aprender más acerca de cómo ayudar a los niños, haz clic aquí.

El oso en la casa

Digamos que nos encontramos a un oso en el bosque. Nuestro corazón se acelera, nuestros músculos se tensan, nuestros sentidos entran en alerta máxima. 

Lo que es bueno. Así es cómo nuestro cuerpo nos prepara para pelear contra el oso, alejarnos corriendo tan rápido como podamos, o quedarnos completamente quietos con la esperanza de que nos pase sin lastimarnos. A esto comúnmente se le llama Pelear, Huir o Congelarse.

¿Pero que sucede cuando el oso entra por la puerta principal todas las noches? Dispara nuestra respuesta de pelea vuelo o congelación, una y otra vez, y sobrecarga el sistema.

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